viernes, 25 de noviembre de 2011

Artículo de prensa leido en "el mundo"

Ejercicios específicos para las cefaleas musculares

  • El programa se basa en flexiones de cabeza y cuello utilizando una banda elástica como resistencia
NUEVA YORK.- Un programa de ejercicios para entrenar los músculos de la cabeza, el cuello y los hombros reduce la frecuencia, intensidad y duración de las cefaleas tensionales. Los beneficios se mantienen seis meses después de que el programa haya finalizado.
"Los ejercicios son fáciles de realizar, llevan poco tiempo y son eficaces", dicen Hans Ettekoven, del centro de fisioterapia y terapia manual de Amstelveen (Holanda) y C. Lucas, de la Universidad de Amsterdam, en su artículo, publicado en la revista 'Cephalalgia'.
Las cefaleas tensionales son extremadamente comunes, afectando al 86% de las mujeres y al 63% de los hombres cada año. Sin embargo, sólo el 15% de los afectados recurre a tratamientos médicos. Muchas personas con cefaleas tensionales se tratan con analgésicos sin receta, con lo que tienen riesgo de un 'rebote' del dolor de cabeza cuando dejan la medicación.
Los dos autores del trabajo decidieron estudiar si un programa de entrenamiento craneocervical, en el que el afectado realiza una serie de ejercicios para recuperar un control eficaz de los músculos de la cabeza, cuello y hombros, podría ser útil contra este tipo de dolores. Durante seis semanas, 81 personas afectadas por este problema se sometieron a sesiones de fisioterapia (grupo control, que por ejemplo recibían masajes) o bien a fisioterapia combinada con los ejercicios.
Los participantes de este último colectivo siguieron una clase de 15 minutos para aprender la técnica, que consiste en flexionar la cabeza y el cuello ejerciendo una ligera resistencia con una banda de látex. Se les dijo que repitiesen los ejercicios en casa dos veces al día durante diez minutos.

Resultados positivos

Tras el programa, que duró seis semanas, tanto la frecuencia, como la intensidad y duración de los ataques disminuyeron en ambos grupos, con escasas diferencias entre ellos. Sin embargo, a los seis meses del tratamiento los resultados habían empeorado entre los voluntarios del grupo control.
Nada más terminar el programa, el 52% de los voluntarios del grupo control experimentó una reducción de al menos un 50% en la frecuencia de sus cefaleas. Seis meses después, sin embargo, sólo el 35% conservaba esta mejoría.
En el otro grupo, por el contrario, el 82% experimentó una mejoría semejante nada más terminar el programa y el 85% presentaba esta reducción de los ataques seis meses después.
Además, estaban tomando un 65% menos de medicación que antes del estudio, mientras que entre los participantes del grupo control no se vio un descenso del consumo de analgésicos.
Ahora, los autores creen que es necesario hacer estudios a largo plazo en los que los ejercicios se evalúen como terapia única.

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